Preparacion de suelo para fumigar

Preparacion de suelo para fumigar

Cianuro de hidrógeno

La fumigación del suelo es la medida más drástica que los cultivadores pueden llevar a cabo para erradicar las plagas transmitidas por el suelo y suele ser un método de último recurso. Los fumigantes son biocidas generales; son eficaces contra hongos, bacterias, nematodos, insectos del suelo y semillas de malas hierbas. Tienen varios inconvenientes graves:
El otoño es la mejor época para fumigar. Sin embargo, puede ser muy eficaz en primavera con un periodo de espera adecuado tras el tratamiento. Hay que prestar mucha atención a la temperatura y la humedad del suelo, así como al tiempo de exposición indicado en la etiqueta del producto. Arar por debajo de la profundidad del tratamiento mezclará el suelo no tratado con el tratado.
Telone C-17 (dicloropropeno más cloropicrina) o Telone II (dicloro-propeno): 5,0-40 gal/A. Controla ciertos insectos del suelo, nematodos y hongos del suelo. Lea y siga atentamente las instrucciones de la etiqueta.

Métodos de fumigación del suelo

Algunos fumigantes pueden aplicarse a través de un sistema de riego de pivote central. En este caso, el metam sódico se aplica con media a una pulgada de agua. Se están desarrollando sistemas de riego que suministran el agua de forma más eficaz y reducen la deriva.
La fumigación del suelo coloca un producto químico (el nematicida) en el suelo, donde puede formar efectivamente gases, que se dispersan por los espacios entre las partículas del suelo, matando a los nematodos. Los gases se dispersan en todas las direcciones, pero principalmente hacia la superficie del suelo, y acaban escapando a la atmósfera.
El suelo debe fumigarse adecuadamente para obtener resultados satisfactorios. La fumigación del suelo realizada de forma improvisada suele ser infructuosa. El suelo se fumiga con más frecuencia a finales del verano y en otoño debido a los requisitos de temperatura y humedad del suelo.
Condición del suelo-Cuando la fumigación del suelo falla, la razón principal es la preparación inadecuada del suelo. Prepare el suelo para que esté en condiciones de ser sembrado mediante un arado profundo seguido de un desbroce o una roturación. La mayoría de los nematicidas no son efectivos por debajo de una suela de arado establecida, así que labre la suela hasta la profundidad de fumigación deseada. La profundidad de aplicación puede oscilar entre 8 y 18 pulgadas, variando con el nematodo u otra plaga objetivo. El suelo debe estar libre de grumos, terrones y materia orgánica no descompuesta. Arar los cultivos de cobertura con suficiente antelación para que la materia orgánica pueda descomponerse bien. Si es necesario, regar y añadir nitrógeno para acelerar la descomposición. Fumigar el suelo antes de aplicar estiércol, serrín u otros materiales orgánicos.

Bromomet…

Los fumigantes del suelo son plaguicidas que, cuando se aplican al suelo, forman un gas para controlar las plagas que viven en el suelo y pueden alterar el crecimiento de las plantas y la producción de los cultivos. Los fumigantes del suelo se utilizan en muchos cultivos de alto valor y proporcionan beneficios a los agricultores en el control de una amplia gama de plagas, incluyendo nematodos, hongos, bacterias, insectos y malas hierbas.
Sin embargo, al ser gases, los fumigantes pasan del suelo al aire en el lugar de aplicación y pueden salir del lugar en concentraciones que producen efectos adversos para la salud de las personas desde horas hasta días después de la aplicación. Estos efectos sobre la salud van desde una irritación ocular leve y reversible hasta efectos más graves e irreversibles, dependiendo del fumigante y del nivel de exposición.

Lista de fumigantes del suelo

Versión para imprimirLa práctica de la fumigación del suelo conlleva importantes riesgos. Estos riesgos incluyen la salud y la seguridad de los trabajadores agrícolas y de otras personas que pueden estar expuestas a estos materiales, los riesgos medioambientales derivados de una mala aplicación o de accidentes y otros peligros.    Otro riesgo es el fracaso del tratamiento por la reintroducción de patógenos en el material de trasplante o en el equipo agrícola. Esto puede provocar un fenómeno llamado «efecto boomerang» en el que un patógeno se (re)introduce en un suelo parcialmente esterilizado y prolifera rápidamente porque ya no existen controles y equilibrios en ese suelo. En este caso, la epidemia resultante es peor que si el suelo no se hubiera fumigado nunca. Por lo tanto, es muy importante tener cuidado de plantar material de trasplante muy limpio y utilizar sólo equipos limpios cuando se trabaja en un campo recién fumigado.
La fumigación es también una práctica costosa, que el agricultor debe considerar cuidadosamente antes de utilizarla. El coste debe estar justificado por los beneficios previstos. Los beneficios deben ser fiables y predecibles. Además, la disponibilidad de los fumigantes puede disminuir en el futuro debido a las restricciones de la EPA y a la retirada voluntaria de los fabricantes. Teniendo esto en cuenta, es aconsejable aplicar planes de rotación de cultivos eficaces y otras prácticas de gestión del suelo en previsión de una menor disponibilidad de fumigantes.

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